DIAGNOSTICO, TÉCNICAS Y TRATAMIENTO

DEFINICION:

El diagnóstico de enfermería consiste en «un juicio clínico sobre la respuesta de una persona, una familia o una comunidad, frente a procesos vitales o problemas de salud reales o potenciales. Los diagnósticos enfermeros proporcionan la base para la selección de la actuación enfermera destinada a lograr objetivos de los que la  enfermera es responsable» (NANDA, 1999).

Estos diagnósticos están basados en la recogida de datos realizada en la etapa de valoración y su posterior análisis, que permite al personal de enfermería establecer un plan de intervención con y para la persona afectada por un problema de salud. Como requisitos elementales, el diagnóstico de enfermería debe determinar, de forma concisa, el estado de salud de la persona, el problema que presenta o el que se aprecia como previsible, sobre la base de datos objetivos y subjetivos que puedan confirmarse, indicando el juicio que resulta de la identificación e interpretación crítica de un patrón o conjunto de manifestaciones, datos objetivos y subjetivos.

Los diagnósticos enfermeros pueden ser:

• Diagnóstico real: describe respuestas humanas a procesos vitales, estados de salud que existen en un individuo, familia o comunidad. Se apoya en características definitorias (manifestaciones, datos objetivos y subjetivos) que se agrupan en patrones de claves o inferencias relacionados.

• Diagnóstico de riesgo: describe respuestas humanas a estados de salud, procesos vitales que pueden desarrollarse en un individuo, familia o comunidad vulnerables. Se apoya en factores de riesgo que contribuyen al aumento de la vulnerabilidad.

• Diagnóstico de salud: describe respuestas humanas en un individuo, familia o comunidad que presentan un buen nivel de salud, pero que tienen el potencial para poder alcanzar un grado superior. En el caso de los diagnósticos de salud no es preciso identificar las causas.

Formulación

Cada diagnóstico de enfermería consta de dos partes: en una se expresa el problema o la situación que se ha identificado, mientras que en la otra se intenta determinar la causa o su probable origen.

• Primera parte: comprende el enunciado del diagnóstico y se refiere a la alteración, dificultad o situación que determina el personal de enfermería en la fase de valoración. Usualmente, se trata de un problema de salud que se intentará prevenir o corregir mediante los pertinentes objetivos de la intervención terapéutica; cabe destacar, sin embargo, que existen excepciones, puesto que algunos diagnósticos contemplan situaciones o patrones de normalidad.

Segunda parte: corresponde a una causa y los factores relacionados, o sea, la etiología presumible. Se trata de los elementos internos o externos (fisiológicos, medioambientales, socioculturales, psicológicos o espirituales) que pueden provocar, contribuir o participar en la génesis de la situación determinada. Dado que generalmente el diagnóstico se refiere a un problema de salud, tales factores deben tomarse en consideración para poder prevenir, minimizar o aliviar dicha situación anómala, teniendo en cuenta que cabe la posibilidad de que se requieran actuaciones diferentes para tratar un mismo problema. En algunas ocasiones, en vez de factores relacionados se mencionan factores de riesgo, cuando el diagnóstico hace referencia a la posibilidad de desarrollo de una determinada alteración.

Atendiendo a lo expuesto, la formulación del diagnóstico de enfermería consta de dos partes unidas por la expresión «relacionado con», indicando así el problema que presenta la persona enferma, su causa y los factores que contribuyen al mismo, denominados también factores etiológicos; cuando no pueda precisarse la existencia de factores relacionados, en la segunda parte de la formulación resulta útil emplear la frase «etiología desconocida».

En este punto es importante señalar que el diagnóstico de enfermería ha de orientar las actuaciones autónomas; es esencial identificar una causa etiológica y/o factores que contribuyen al mismo, con la cual la enfermera pueda actuar para así poder reducir o eliminar el problema.

 

 

 

DIAGNÓSTICOS DE ENFERMERÍA

 APROBADOS POR LA NANDA

 

Taxonomía I-revisada

Los diagnósticos de enfermería formulados, aprobados y revisados por la NANDA (North American Nursing Diagnosis Association; Asociación Norteamericana de Diagnósticos de Enfermería) se organizan en la clasificación conocida como Taxonomía I-revisada. Dicha clasificación, a diferencia de otras también en uso, no se basa en modelos de diagnóstico médicos o funcionales, sino que, desde un planteamiento más holístico, agrupa los diagnósticos en diferentes modelos o patrones de respuesta humana.

Patrones de respuesta humana

Para su clasificación, la NANDA considera nueve modelos de respuesta humana:

• Intercambio: patrón de respuesta humana que comprende dar y recibir recíprocamente.

• Comunicación: patrón de respuesta humana que comprende el envío y la recepción de mensajes.

• Relación: patrón de respuesta humana que comprende el establecimiento de vínculos interpersonales.

• Valoración: patrón de respuesta humana que abarca la asignación de valores.

• Elección: patrón de respuesta humana que comprende la selección de alternativas.

• Movimiento: patrón de respuesta humana que comprende las actividades.

• Percepción: patrón de respuesta humana que comprende la recepción de informaciones.

• Conocimiento: patrón de respuesta humana que comprende el significado asociado a la información.

• Sentimiento: patrón de respuesta humana que comprende la conciencia subjetiva de la información.

 

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Organización de la taxonomía II

Con el fin de clasificar los nuevos diagnósticos admitidos por la NANDA se decidió desarrollar una nueva estructura taxonómica. Se usaron los patrones funcionales de salud, de la doctora M. Gordon, como base de la nueva estructura, que pasaron a denominarse dominios, es decir «una esfera de actividades, estudio o interés» (NANDA) que se identificaron como:

Dominio 1: Promoción de la salud.

Dominio 2: Nutrición.

Dominio 3: Eliminación.

Dominio 4: Actividad/reposo.

Dominio 5: Percepción/cognición.

Dominio 6: Autoperfección.

Dominio 7: Rol/relaciones.

Dominio 8: Sexualidad.

Dominio 9: Afrontamiento/tolerancia  al estrés.

Dominio 10: Principios vitales.

Dominio 11: Seguridad/protección.

Dominio 12: Confort.

Dominio 13: Crecimiento/desarrollo.

En la taxonomía II revisada, los diagnósticos no están clasificados numéricamente, sino por orden alfabético según el concepto diagnóstico.

Por último, cabe destacar que en estos diagnósticos se incluyen los componentes básicos de los diagnósticos: las definiciones, características definitorias y factores relacionados/de riesgo propuestos por la NANDA, con las debidas adaptaciones en beneficio de una mayor comprensión y utilidad.

 

 

Clasificación y desarrollo

Los diagnósticos que aparecen en «Diagnósticos de enfermería (NANDA)» están presentados en orden en la taxonomía II de la NANDA, bajo el encabezamiento de cada tipo de patrón funcional, o dominios, y estos, a su vez, clasificados por clases, hasta los últimos diagnósticos aprobados y que constan en la última actualización llevada a cabo por la NANDA hasta 2011.

Técnicas y tratamiento (TE)

Definición

Tratar a una persona es un procedimiento que no consiste únicamente en diagnosticar — mediante los distintos y cada vez más eficaces métodos diagnósticos y técnicas exploratorias— una enfermedad y prescribir para ella una terapia medicamentosa previamente establecida. Tal enfoque no sería muy diferente, por ejemplo, del automatismo de un ordenador. El tratamiento correcto de la persona afectada por alguna enfermedad implica que se han comprendido y se han valorado los efectos globales causados por un trastorno sobre la persona, tanto los físicos como los psíquicos, y por supuesto, los económicos y los sociales.

La adecuada orientación clínica de la afección de la persona requiere una capacidad de comunicación eficaz y eficiente con el enfermo y su entorno familiar y social.

La única manera de aplicar correctamente la actividad terapéutica es por medio de la combinación de las diferentes modalidades terapéuticas; es decir, combinar el tratamiento farmacológico con el tratamiento dietético y la terapéutica física, sin olvidar la importancia del apoyo psicológico.

La suma de todos estos factores terapéuticos hace posible que la persona pueda recibir una desea da e inmejorable terapia integral.

 

 

Anestesia

 

Descripción

La anestesia es una técnica destinada a la supresión de la sensibilidad mediante la administración de medicamentos que suprimen temporal mente la actividad nerviosa en una región del cuerpo (anestesia local o regional) o que sumen a la persona en un estado de inconsciencia (anestesia general) para que esta no sienta dolor durante la cirugía o cualquier otro tipo de procedimiento que lo requiera.

Pueden emplearse muy diversos productos anestésicos y administrarse por distintas vías, según sea el tipo de anestesia pretendida, así como fármacos tranquilizantes y/o vagolíticos (preanestesia) y relajantes musculares (anestesia general). Excepto en determinadas circunstancias (utilización de anestésicos tópicos y situaciones de urgencia), la administración de anestésicos suele considerarse fuera de las atribuciones del personal de enfermería, aunque su colaboración es fundamental tanto en el período preoperatorio como en el acto quirúrgico y el postoperatorio.

Anestesia local y regional

 

Descripción

Las aplicaciones de la anestesia local y regional son variadas, puesto que se recurre a este tipo de anestesia para la práctica de intervenciones terapéuti cas o diag nósticas sencillas (sutura de heridas, biop sias, drenajes,etcétera), así como también en operaciones complejas cuando se pretende evitar los efectos adversos de la anestesia general o si existen contra indicaciones para tal procedimiento.

 Si es conveniente, con anestesia local o regional pueden efectuarse intervenciones  en zonas amplias (miembros, cavidad abdominal o torácica, región genital, etcétera) y durante períodos relativamente prolongados.

 

Técnica

Para lograr la supresión local o regional de la sensibilidad puede recurrirse a diferentes técnicas que provoquen bloqueo de la conducción nerviosa:

• Administración tópica de productos anestésicos (líquidos, pomadas, polvos) sobre piel o mucosas (conjuntival, nasal, uretral, etc.); la aplicación puede efectuarse en forma de instilación, fric ción o aerosol.

• Administración parenteral de anestésicos (intradérmica, subcutánea, intramuscular) amayor o menor profundidad mediante inyección y en diversas localizaciones, para obtener una anestesia más o menos extensa por bloqueo de nervios meno res, nervios mayores o plexos nerviosos.

• Anestesia regional extradural (peridural o epidural) mediante inyección de anestésicos en el espacio epidural. Se utiliza en cirugía abdominal y urológica, así como en obstetricia.

• Anestesia regional intradural o raquídea, mediante la inyección de anestésicos en el espacio subaracnoideo, directamente al líquido cefalorraquídeo. Se utiliza en cirugía de la parte inferior del abdomen y de las piernas.

Consideraciones de enfermería

• Antes de la administración de anestesia local debe interrogarse a la persona sobre posibles antecedentes alérgicos.

• Se consideran contraindicaciones de la anestesia local la alergia a los productos anestésicos, así como la existencia de lesiones hepáticas si se pretende emplear anestésicos que se metabolizan en el hígado.

• Dispónganse todos los elementos que puedan requerirse para solucionar  reacciones adversas o complicaciones.

• Infórmese a la persona sobre los procedimientos que se vayan realizando a lo largo de toda la intervención y solicítese que indique cualquier molestia que perciba, para poder tranquilizarla cuando se trate de un efecto secundario normal o para solventar el problema cuando sea posible.

• Siempre respetando la posición más adecuada para la intervención, colóquese a la persona de tal modo que se encuentre lo más cómodo posible.

• Cúbrase adecuadamente a la persona dentro de lo posible, tanto para mantenerla abrigada como para respetar su pudor.

• Contrólese de manera continuada el estado general y las constantes vitales, vigilando la aparición de reacciones adversas a la anestesia (reflejos vasovagales, hipersensibilidad al fármaco).

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Anestesia general

Descripción

La anestesia general, obtenida mediante la administración de diferentes fármacos por vía intravenosa y/o inhalatoria, pretende una supresión temporal de la sensibilidad (analgesia) acompañada de abolición reversible de la con ciencia (hipnosis o sueño anestésico) y la relajación neuromuscular necesaria para facilitar la actividad quirúrgica y permitir la ventilación mecánica artificial.

Las indicaciones son:

• Intervenciones quirúrgicas complejas, de larga duración o de zonas extensas.

• Cirugía con diagnóstico indeterminado.

• Politraumatismos.

• Cirugía a personas con determinados tras tornos neurológicos o psiquiátricos.

• Cirugía infantil, en niños de hasta 5 años en todo tipo de intervenciones y en niños mayo res de 5 años cuando se prefiera y no existan contraindicaciones.

Medicación preanestésica

Previamente a la práctica de la anestesia general se administran diversos fármacos (tranquilizantes, analgésicos y vagolíticos) para obtener los siguientes efectos:

• Sedación.

• Cierto grado de analgesia.

• Inhibición de algunos reflejos indeseables duran te la anestesia (náusea, tos, deglución).

• Reducción de efectos secundarios de los anestésicos genera les.

• Protección neurovegetativa y reducción del  consumo energético.

 

Inducción y mantenimiento

 

La inducción anestésica se efectúa con fármacos que proporcionan un efecto instantáneo y logran una adecuada profundidad anestésica, administrados por vía endovenosa o por vía inhalatoria.

También se administran relajantes musculares con efecto curarizante, de acción más o menos corta o prolongada según sea la duración de la intervención. A continuación se efectúa una intubación traqueal y se procede a la ventilación artificial manual o mediante apara tos de ventilación mecánica. El método de mantenimiento de la anestesia de pende de las características de cada intervención y el estado general de la persona.

Por lo común se lleva a cabo mediante la administración inhalatoria de un anestésico mezclado con el oxígeno, en combi nación con un analgésico potente.

Recuperación

Para acabar con la anestesia, se suspende la administración de productos anestésicos y se administran los fármacos oportunos para neutralizar los relajantes musculares, factor necesario para la recuperación de la respiración espontánea.

Al finalizar la acción de los anestésicos, la persona recupera de modo progresivo la con ciencia y requiere los cuidados correspondientes al postoperatorio  

Consideraciones de enfermería

• Procédase a las técnicas previas a la intervención destinadas a prevenir posibles complicaciones del acto anestésico, como aspiración de vómitos, shock o contaminación del campo quirúrgico por relajación de esfínteres.

• Manténgase a la persona en ayunas según indicaciones, por lo común desde 8 a 12 horas antes de la intervención.

• Practíquese un sondaje nasogástrico cuando esté indicado, en especial para un vaciado de estómago en operaciones de urgencia.

• Adminístrense enemas según especificaciones.

• Practíquese un sondaje vesical siempre que se prevea una posible retención urinaria o se precise un estricto balance hídrico postoperatorio.

• Llévese un escrupuloso control de la hidratación y aplíquense las técnicas de infusión endovenosa adecuadas.

• Adminístrese la medicación preanestésica en las dosis y horario indicados, comunicando al anestesista o cirujano si surge algún inconveniente para que determine las pautas de actuación más oportunas. De lo contrario, es posible que no se puedan evaluar con exactitud los efectos iniciales de la anestesia.

• Contrólese a la persona duran te todo el período pre anestésico, vigilando la aparición de reacciones adversas a la medicación.

• Obténgase una vía EV con aguja de gran calibre, en prevención de una eventual transfusión sanguínea.

• Contrólense las constantes vita les antes del acto quirúrgico y durante toda la intervención, vigilando la monitorización electrocardiográfica, respiratoria, gasométrica, PVC, etc.

• Colabórese con el anestesista en la intubación endotraqueal, control de la ventilación artificial, administración de oxígeno y de fármacos, etcétera.

• Prepárense previamente todos los elementos necesarios para el tratamiento de eventuales complicaciones (reanimación cardiopulmonar).

 

Acerca de Enfermeria Mexico

La Enfermería es la ciencia del cuidado de la salud del ser humano. Es una base de disciplina que en el último siglo y particularmente en los últimos años ha ido definiendo cada vez más sus acciones dentro de las ciencias de la salud, hoy queremos navegar por la web y fortalecer los conocimientos y ser excelentes en nuestra brillante labor.
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